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Cuando la palabra encuentra su lugar

El taller de narración fue para mí un espacio de encuentro profundo. No solo con las palabras sino también con los silencios que las sostienen. Llegué con historias propias y me fui cargado de voces de miradas y de relatos compartidos que de algún modo también pasaron a ser parte de mí.

Bajo la guía sensible de Omar Davies  entendí que narrar no es únicamente contar algo que pasó, sino animarse a habitar la emoción, a darle tiempo a la memoria y a respetar el pulso de cada historia. Aprendí a escuchar con más atención a dejar que las palabras encuentren su lugar y a confiar en lo que aparece cuando uno se permite decir desde lo verdadero.

Cada encuentro fue un pequeño fogón: historias distintas que se encendían unas a otras, creando un clima de intimidad y respeto. Me voy con la certeza de que las historias no se agotan cuando terminan de ser dichas sino que siguen caminando, acompañándonos, esperando el próximo momento para volver a ser contadas.